Te veo venir de lejos. Caminas con pasos seguros, pareces saber hacia donde vas. Y eso activa mis alarmas de cazadora de imágenes, porque precisamente yo carezco de esa certeza. Acaricio la cámara, te encuadro, enfoco, regulo los parámetros con un automatismo que me sorprende. Y ahí estás, vistes y hueles a blanco y negro. Te ajusto la exposición con miedo y eso hace aparecer una sonrisa imperceptible. Sigues caminando ajeno a que voy a incluirte entre mi colección de emociones congeladas para recalentarte con la calma con la que ardía el carbón de las viejas cocinas. El tiempo parece haberse detenido. Estamos solos tú y yo, frente a frente y sé que sólo tengo una oportunidad. Adoro el sonido del disparo único, de francotiradora. Te tengo. No me hace falta mirar el resultado ni girarme para verte, Stevie Wonder suena cómplice en mis auriculares para confirmarme: “here i am baby: signed, delivered, i’m yours

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