¿Por qué escribo? ¿Por qué me empeño en tejer sueños, en dar cuerpo a personajes que no existen, en fabricar geografías de papel, en inventar vidas, universos paralelos y mentirosos?

Mientras me hago esas preguntas, la Vida sigue su curso afuera. En este momento, llueve la luz de la luna y en algún lugar duerme mi amor lejos de mis caricias.

¿Por qué escribo?

Tal vez para poblar este desierto; para no estar sola en esta voluntad (o casualidad) de estarlo; porque de niña aprendí a mancharme las manos con tinta, que es como mancharse con sangre, con la propia. Y saberse vivo aún, con tanto por hacer. Me digo muy bajito que tal vez se escribe para no morir del todo, para (per)durar. El ego a veces es así de pretencioso. O el miedo así de grande.

Escribo para recordar, para ser recordada, para vencer la amnesia, el silencio, el agujero oscuro del tiempo. Pero también escribo para olvidar, para hacer inofensivo el dolor, biodegradarlo como se hace con los venenos en química. La escritura como cura paliativa de los sentimientos y protección de las angustias de la vida.

Escribir como como analgésico, como remedio aunque sea puro “placebo”. Escribir como medicina, para consolarme  y ojalá para consolar a los demás. Para volver inofensivo al dolor, por unos segundos, durante unas líneas.

También se escribe para ser feliz. O para reemplazar la realidad que no nos hace serlo, para vivir otras, mejores, diferentes. Para testimoniar lo que somos y sentimos aquí y ahora, para dejar testamento de una, de un tiempo, de un lugar. Lo bueno y lo malo.

Por supuesto escribir para jugar: ¿porqué no? Usar la Palabra como el mayor divertimento, la mayor de las soledades compartidas. Escribir como recurso (tal vez desesperado y necesario) para darle un sentido a la insensatez del mundo. Para evocar. Para bautizar las cosas, para prorrogar la vida, para persuadir, para seducir. Para profetizar. Para lavarse el corazón, para ensuciárselo otras muchas veces. Para conocerse, para saber quién somos. Para olvidarnos de nosotros por un instante. Se escribe para mentir diciendo grandes verdades.  Para gritar sin alzar la voz.

Para dejar entre líneas mensajes de Amor que sólo tú vas a entender.

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