No necesitaba una frase de Paul Celan en el suelo que dijera “Soc jo quan tu ets tu” (Soy yo cuando tú eres tú) para pensar en él, que precisamente convierte esa frase en uno de esos tatuajes que jamás luciría. Suspiró sintiéndose extrañamente afortunada y siguió observando las hordas de turistas japonesas mientras valoraba sí entraba en un mc donalds y pedía una Happy Milf. Aunque nadie entendería su expresión al salir oliendo a fritanga con una cajita de cartón, una hamburguesa, un petit suisse y un juguete dentro.

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