Los descubrí por azar y les seguí desde la oscuridad hasta donde mis pupilas alcanzaron a dilatarse. Más allá sólo quedaba el espacio para la lágrima imposible, el tiempo escaso para empuñar la armadura de la cámara, improvisar números a ciegas y que el ISO me zarandease para componer el cuadro de unas sombras que se dirigen a la Luz. Hay capturas que te atrapan, del mismo modo que hay personas que llegan a tu vida para quedarse y palabras que han nacido para ser libres… o viceversa

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