No es fácil llegar hasta la pequeña ciudad de Honningsvåg, pero esa paz gélida y ese oxígeno puro hacen que valga la pena subir hasta donde no imaginabas ser capaz. Estar al fin en el Norte del Norte.

Dicen las guías que Nordkapp es el lugar más septentrional de Europa, aunque no es del todo cierto: el cercano cabo Knivskjellodden se encuentra 1500 metros más al norte, pero sólo es accesible a pie.

-“Y eso, para los más de doscientos mil turistas al año que llegáis hasta aquí es demasiado” -me acaba de explicar riendo el conductor del bus local.

También me ha contado que se llama Knut y que tuvo hace años una novia de Alicante de la que sólo habla a los turistas españoles porque sino (sic) “mi mujer celosa corta huevos aunque frío los esconda”.

Y no puedo evitar mover la cabeza al saber que este vikingo ha hecho que mi recuerdo del frío del Norte también sea el de los cataplines de Knut, el único Noruego capaz de decirte de carrerilla y emocionado que “Crevillente, mala tierra, peor gente”.

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