Los clásicos de la Barceloneta ya van conociéndome, les he oído llamarme la Capuchina. Saben que nunca fallo en la playa en esos días que duelen las cicatrices.

Y aquí vuelvo a estar. Sintiendo la misma emoción que hace unos años cuando una de mis sobrinas se hizo un corte en casa. Mientras le estaba curando la herida Ella me rozaba temblorosa y me miraba como diciendo: confío en ti sobre todas las cosas.

Pocas veces he sentido un vértigo mayor que aquel.

Ahora ya son mayores aunque, de vez en cuando, aún puedo disfrutar de sus voces llenándolo todo cuando ejerzo de Tía. Y me derrito cuando me dicen que estoy loca pero matizan inmediatamente que eso está muy bien. O cuando me escriben o dibujan mensajes de un amor muy puro, de esos que abrigan, consuelan, acompañan.

Aún así, a veces, no puedo evitar echarte de menos. Como lo hacía cuando ellas eran bebés y me emocionaba sentir su respiración tranquila al dormir. Especialmente cuando soñaban en mis brazos y yo pensaba que quizás en algún lugar del mundo me estabas necesitando.

La Capuchina de la Barceloneta viene a la Playa otra vez a pedir perdón.
A ti.
Pero eso ni ellos ni nadie lo sabe.

Perdón por no haberte reñido al ver como te descalzabas y subías a bailar sobre el sofá creyendo que sostenías una guitarra eléctrica. Perdón por los ratos que no he pasado haciéndote cosquillas en el pelo, mientras te tarareaba canciones o te susurraba cuentos recién inventados.

Siento no haber podido dibujar con mis dedos el contorno de tu cara, las cejas, las pestañas, las mejillas. Ojalá nunca me añores escuchándote embelesada contarme lo que haces, lo que sientes. Que alguien valorase tu dibujo del dragón que se convirtió en mariposa aunque no luzca en nuestra nevera. Perdona que no hayamos jugado al robot para enseñarte a lavarte las manos. Que no sepa de memoria qué te gusta para desayunar ni lo mucho que te duele cuando un compañero de clase te empuja aquí, en el corazón.

Perdóname si al hacerme mayor te he fallado. Perdóname si en algún lugar del mundo estás echando de menos a esta encapuchada que no ha podido ser tu madre en esta vida.

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