Probablemente me viste llegar con las gafas de sol puestas y la cámara entre las manos. Seguramente fue así. Tal vez te llamó la atención mi expresión de estar celebrando la Fiesta del “Hoy-No-Está-Pasando-Nada-En-Particular-Pero-Mola-Estar-Aquí-Y-Ahora”.

Te contaré, ahora que puedo contarte cosas, que acababa de fotografiar uno de esos charquitos que tanto me gustan. Además era de esas veces en que sabía que acaba de hacer una buena foto, que había tenido la suerte de estar en el momento y lugar adecuado, sin legañas en el alma para ver esa escena y capturar al mismísimo Hombre Duplicado de Saramago.

Al apartar la mirada del visor de la cámara fue cuando te vi. Ahí estabas, observándome con una expresión divertida. Sonreíste y te giraste a decirle algo a tu compañera. Instintivamente me enfundé la cámara y te retraté. Varias veces.
Clic.
Clic.
Clic.

Luego te perdí de vista, como me sucede con el 99% de personas a las que le robo un retrato. Huía con mi botín fotográfico, sintiéndome a salvo. Por eso me asusté cuando, minutos más tarde, te acercaste mientras hacía cola para subir al Ferry.

– “Tienes algo mío” -me dijiste en inglés.

No recuerdo qué fue lo que balbuceé, pero usé como excusa mi trabajo en la agencia. Sin atreverme aún a mirarte a los ojos, busqué en mi cartera y te entregué una de mis tarjetas de visita del trabajo.

Leíste en voz alta y muy lentamente mi nombre, apellido y la palabra Barcelona. Fue cuando, señalando la cámara me pediste ver tu foto mientras te pegabas a mi hombro para verlas.
-”Awesome”. -susurraste en mi oído.
-”Imagínalas en Blanco y Negro” -te respondí.
-”Envíamelas” -ordenaste suavemente devolviéndome mi tarjeta de visita tras anotar en ella tu correo electrónico y teléfono.
-”Claro” -te prometí mientras te alejabas.

A los pocos pasos te giraste hacia mí y me disparaste:
-”Dime una cosa. ¿Te funciona eso de que eres una fotógrafa caza talentos de una agencia de modelos?” -aún no sabría decir qué dosis de ironía y cuál de pura diversión había en tu tono.-”para ligar con mujeres desconocidas, me refiero”.
-”No es mi estilo” -te dije riendo.
– “Lástima”-te escuché decir mientras me dabas la espalda-” Te hubiese funcionado conmigo.”

error: Alerta: Contenido protegido. Si necesita algún texto o fotografía contacte con www.emiliagalindo.com