Le susurró al oído: «el tesoro siempre está escondido bajo la x.»
Él buscó con su cámara la señal en el suelo durante un buen rato hasta que pareció rendirse. Sólo entonces y con sonrisa lobuna ella añadió: «levanta la vista, verás la X sobre ti».
(Dedicada a todo aquel que no es consciente de ser el tesoro del mapa…)

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