Me gusta cómo gestionas mi provincianismo cosmopolita. Porque a veces me olvido que vengo de una ciudad que han convertido en un parque temático para turistas. Y, como Abril ya es época de polinización de guiris en Barcelona, no me parece normal que un lunes a las once de la mañana los pasillos del metro de Madrid esten casi vacíos.

Al otro lado del teléfono me dices:

– “Estarán todos trabajando.”
Y así, de esa forma tan pragmática (y tan tuya) me devuelves a la realidad. A ese mundo en el que consigues que mis pasos no vayan a la deriva y que le sonría al móvil. Que no me avergüence decirte que imagino que me puede asaltar un grupo de pandilleros vestidos como en el videoclip Bad de Michael Jackson. O, peor aún, que me encuentre en los pasillos del metro a uno de esos zombis que te comen el cerebro. Políticos, les llaman. Y en Madrid hay muchos.

Hago la foto mientras hablamos. Se me escapa una sonrisa. Porque Tú sabes que la editaré en blanco y negro y yo sé que Tú me refunfuñarás diciendo que le ponga más color a mi galería. Adoro nuestros códigos. Y cómo dejas que me adentre en la soledad de otros, siempre pendiente por si tienes que rescatarme de esos naufragios que nunca me son ajenos.

error: Alerta: Contenido protegido. Si necesita algún texto o fotografía contacte con www.emiliagalindo.com