NORUEGA

“There’s a place I go to where no one knows me. It’s not lonely, It’s a necessary thing. It’s a place I made up. Find out what I’m made of. Take me on to the place where one reviews life’s mistery. ” – (Catch & Release), 

Luz de Noruega

Este país me permitió perderme para encontrarme; me enseñó a salir de la zona de confort que era el Blanco y Negro para no sólo ver la sombra. Y definitivamente formalizó mi romance con la Luz pese a mi fotofobia (o precisamente por ella).

Trondheim 

Trondheim me huele a tierra húmeda, a río, a parques, a fiordo, a casa. Quizás porque la catedral de Nidaros y yo tenemos una historia de Amor. O porque en algún café del barrio de Bakklandet, tal vez ahora mismo, el mayor fabulador de todos los tiempos está creando magia con las palabras.

Al Norte del Norte

“La naturaleza aquí es tan extraña para alguien mediterráneo que parece un decorado. Contemplando las montañas y fiordos nevados tengo una sensación de irrealidad y una hinchazón cardíaca que bien podría ser un constante síndrome de Stendhal.”

Naturaleza

Pulmón. Clorofila. Vida brotando. Acantilados. Bruma. Cielos. Silencio. Brisa y cordura dando aliento a mi locura. Hay Nieve. Hay Fuego. Hay deseo ahí donde me recreo.

Noruega en Blanco y Negro

Así como el país en general me vibra en color y luz, siento Oslo en Blanco y Negro. Es algo totalmente irracional. Como tampoco tiene explicación que sea éste el territorio donde, al fin, me he sentido libre para explorar los misterios del retrato.    
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