– He recorrido un largo camino hasta encontrarte -le susurró al oído estrechándole entre sus brazos- y cada paso que he dado con estas botas ahora sé que me estaba conduciendo hasta ti.
-Qué bonito -dijo Cenicienta observando perpleja la vegetación que salía del calzado que el príncipe acababa de colocar a su lado- pero una cosita: el Maserati es una calabaza, los trapitos son de Mercadillo, lo de la depilación láser en realidad es la selva de Matogrosso… pero ¿no habia una forma menos dura de decirme que tienes hongos en los pies?

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