Barcelona, Mayo de 2014.
Día 1 del Quaderno dell’Attesa. Frente al mar, escribiéndote…

como si dentro de unos años estas palabras pudieran llegar para abrazarte, para darte el consuelo en las horas de marea baja, llegar hasta ti desde tiempos que desconoces y que son sólo míos, desde emociones que ya son pasado… pero que seguramente serán parecidas a las que tu puedas sentir a mi edad.

¿Sabes? Hace unos días leí algo (mi memoria ha olvidado la cita exacta) que me emocionó profundamente. Hablaba de fechas. De momentos. Y venía a decir algo así como que siempre encontraremos coincidencias si necesitamos buscarlas… pero lo hacía de una forma hermosa, serena y a la vez agridulce. Fechas, coincidencias o no, que hacen que a veces se te revuelva el estómago, te asalten ganas de llorar o reír, busques el silencio para encontrar la respuesta a esa emoción sin sentido que se apodera de tu estado anímico. Y quieres no sólo encontrar coincidencias sino darle sentido a cosas que no lo tienen pero que te acarician la piel hasta dejarte suave y brillante.

Me pregunto si habrán cortado ya el árbol. Si habrán trabajado y extraído la celulosa. Si en la empresa química habrán ya envasado el Tóner. Si lo habrán recibido en la Fábrica Nacional de Moneda y estarán preparando tu pasaporte. Si existe ya en el planeta todo lo que acabará formando parte del vínculo que burocráticamente te unirá a mí.

Son preguntas que me hacen dar un rodeo preparatorio para las importantes: ¿Habrás nacido ya? ¿Estarás respirando en este preciso instante el primer aliento de vida y por eso siento esta nostalgia inexplicable?

La idea que puedas estar ya en algún lugar y necesitarme… me remueve las entrañas. Supongo que toda madre adoptiva sueña con alguna coincidencia preciosa, como una especie de señal que nos una a ti y a mí incluso antes de saber mutuamente de nuestra existencia… y a los ojos del mundo tu futura madre debe parecer una guiri escribiendo poemas de amor en la playa.

De una forma u otra, me atrinchero en esa imagen estereotipada de Bridget Jones frívola y pelirroja con su diario lleno de arena para preservar esta historia que empiezo hoy a escribir y que nos pertenece sólo a ti y a mí.

Alla mia famiglia palermitana. Y a ti, que te espero.

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