Sentía frío, no necesariamente del que se cubre con ropa. Con la mirada perdida se preguntaba si a alguien le importaría en qué estaba pensando en ese preciso momento. Y llegó a la conclusión que no, que era transparente, que no importaba ni interesaba a nadie qué hacia, qué pensaba o qué sentía. A su espalda, en ese preciso instante, a unos metros de distancia una desconocida disparaba una foto mientras le susurraba a su cámara: ¿en qué estás pensando?¿por qué estás triste?¿qué caminos has recorrido hasta llegar aquí?¿quién o qué te espera?

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