Caminan a nuestro lado, en silencio, inodoras, invisibles la mayoría de veces. Forman parte de nosotros, intangibles como los miedos y las inseguridades. Pero las sombras, al contrario que las pupilas, conocen el secreto de la Luz y no se empequeñecen ante Ella. Son capaces de agigantar en la medida exacta a una pequeña mujer anónima que se dirige, con solitario heroísmo, hacia historias que están aún por suceder y que nadie escribirá.

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